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lunes, 25 de junio de 2018

LA EDUCACIÓN INTEGRAL

La educación integral.
        
        La educación integral del Ser Humano se logra cuando se crece en un ambiente no patológico (no enfermizo), por lo que el contexto de aprendizaje para un estudiante debe ser saludable (Erich Fromm, 1950), lo cual es difícil de lograr, pero no imposible. Por ello, la calidad (Edward W. Deming, 1930) que se pretende en este tipo de educación tiene que ver con mejorar los contextos donde se vive y los procesos de toma de decisiones. No existen contextos perfectos, pero sí perfectibles. Si no mejora el contexto del alumno, ese mismo contexto se convierte en un obstáculo para su desarrollo.

     Una forma de evaluar un contexto es utilizando de referencia a la pirámide de las necesidades básicas de Abraham Maslow. Una persona, para tener una formación integral, y desarrollar al máximo su potencial, primero necesita cubrir sus necesidades biológicas básicas de alimentación, vestimenta y vivienda. Sucesivamente requieren satisfacer los servicios de luz, agua, educación, etc. Si nuestros alumnos no tienen esa base, comienzan los obstáculos como la desnutrición, la enfermedad y la inseguridad.  Al mismo tiempo que son cubiertas las necesidades de la base de la Pirámide de Maslow, las necesidades de seguridad emocional de los alumnos deben ser satisfechas. ¿Un alumno sin amor puede desarrollar su máximo potencial?, alumnos rechazados, de familias disfuncionales, abandonados por los padres que trabajan todo el día porque no les alcanza el salario, cuidados por sus abuelas, si bien les va, violentados por familiares o personas cercanas, amenazados emocionalmente de manera constante, ya no solamente afectan sus emociones, sino su psique. De ahí hacia arriba de la pirámide, ¿Cómo logrará socializar ese alumno? ¿Cómo logrará ser reconocido? ¿Cómo logrará Auto realizarse y Trascender? Lo anterior es un conjunto de factores que no permiten lograr una educación integral de calidad. 
PIRÁMIDE DE MASLOW
        
    Para lograr la educación integral de calidad y el desarrollo del máximo potencial de nuestros niños y jóvenes se requiere de transformar los contextos, leer su realidad (Paulo Freire, 1984) y construir un contexto saludable para el cuerpo, que es el que nos transporta hasta que morimos; para la mente, que es la que reflexiona la realidad propia y tiene el poder de transformarla (no cambiarla, ya que las cosas pueden cambiar y seguir iguales, es una paradoja); y para las emociones, que son las que equilibran nuestro ser para alcanzar la dicha o caer en las garras del sufrimiento. Se requiere transformar los contextos en espacios de oportunidades y en lugares de bienestar , es decir, en lugares donde cada persona pueda ser un ser humano sano en todos los sentidos, empezando por quien educa: el adulto, que se supone que es el que sabe. El que educa debe ser formado para educar. Pero, ¿Quién forma al educador?

        Ser Humanista no quiere decir ser utópico. Ser Humanista tiene que ver con la teoría y la práctica de poner al Hombre (a la Humanidad) al centro de la Formación. La escuela al centro surge de los ideales del Humanismo, que fundamentan al Artículo Tercero de la Carta Magna de los Estados Unidos Mexicanos. Pero no solamente los niños y los jóvenes son humanos, toda la comunidad educativa lo es. Hay que atender a los que atienden a los niños y jóvenes. Se requiere mantenerlos saludables de cuerpo, mente y emociones. Hay que invertir en los adultos. En los que son ejemplos para esos niños y jóvenes. No solamente se tiene que pasar a los niños y jóvenes la responsabilidad de las ignorancias y malas decisiones de algunos adultos que los rodean, nada más porque los niños y jóvenes son el futuro del país. ¡HAY QUE FORMAR A LOS HOMBRES! (Comenio, 1657).

MIP Víctor Manuel Quintanar Guerrero.
Asesor Técnico Pedagógico en Pensamiento Matemático.
SEP-USEBEQ.
Zona Escolar 072.
San Juan del Río, Querétaro, México.

Referencias para aprender más.

      Calderón, J. (2009). ¿Quién forma al educador? María de la Luz Jiménez Lozano y Felipe de Jesús Perales. Aprendices de maestros. La construcción de sí. México: Ediciones Pomares, 2006.. Revista Interamericana de Educación de Adultos, 31 (1), 187-191. 




sábado, 5 de mayo de 2018

EVALUACIÓN FORMATIVA Y CALIDAD


EVALUACIÓN FORMATIVA Y CALIDAD.

        A partir de los comentarios recibidos sobre el post anterior, evaluación y calidad, se profundizará en el tema para compartir información más precisa.

    Dentro del cuadernillo 1: El enfoque formativo de la evaluación, de la serie: Herramientas para la evaluación en educación básica (SEP, 2013) se define a la evaluación de los aprendizajes de los alumnos, desde el Plan de estudios 2011, como el proceso que permite obtener evidencias, elaborar juicios y brindar retroalimentación sobre los logros de aprendizaje de los alumnos a lo largo de su formación; por tanto, es parte constitutiva de la enseñanza y del aprendizaje (SEP, 2011:22).

        El acto de evaluar el aprendizaje de los alumnos para poder medir los aprendizajes alcanzados y fortalecer aquellos que no se lograron al trabajar los contenidos del currículo oficial, requiere de un trabajo de análisis de datos, de sistematizar esos datos para obtener información que oriente la práctica docente hacia la obtención de los aprendizajes esperados y la mejora continua.

       Para ello se comentó en la publicación anterior, que es importante tener un manejo de los tiempos de clase para poder evaluar los aprendizajes esperados al final del trabajo con los contenidos abordados, y así poder identificar a la cantidad de alumnos que no alcanzaron esos aprendizajes para poder preparar un momento de retroalimentación de los conocimientos. Eso se logra mediante una evaluación formativa, ya que para evaluar desde el enfoque formativo es necesario realizar un seguimiento sistemático del aprendizaje de los alumnos, a partir de la recolección de evidencias relacionadas con su desempeño ya que reunir dichas evidencias sin el análisis del desempeño y la propuesta de mejora, no es parte del enfoque formativo de la evaluación, pues no se contribuye al logro educativo (SEP, 2013). 

        La propuesta de mejora tiene que ver con la Calidad. Anteriormente se habló de los 14 principios de la calidad de William Edwards Deming, dentro de los cuales uno de ellos es el de no inspeccionar todo, sino aprender de los errores para prevenirlos. El proceso de autoevaluación se basa en que existan criterios de evaluación claros y explícitos para que los alumnos puedan pensar, aplicar y reflexionar, identificar errores para prevenirlos en el contexto de su propio trabajo, y de esta manera, mejorarlo. Se trata de mejorar continuamente los Procesos de Enseñanza Aprendizaje.

        En este sentido de la mejora continua hacia la Calidad Total de los aprendizajes, la evaluación formativa se realiza para valorar el avance en los aprendizajes esperados y mejorar continuamente  la práctica docente. Su función es mejorar una intervención en un momento determinado, y en concreto, permite valorar si la planificación se está realizando de acuerdo con lo planeado. Las modalidades de evaluación formativa que se emplean para regular el Proceso de Enseñanza Aprendizaje (PEA) son: interactiva, retroactiva y proactiva.

REGULACIÓN INTERACTIVA. Son las evaluaciones que ocurren completamente integradas al proceso de enseñanza. La regulación suele ser inmediata gracias a los intercambios frecuentes y sistemáticos entre el docente y los alumnos, a propósito de una actividad o tarea realizada en el aula. En estos casos, el docente utiliza la observación, el diálogo y la interpretación de lo que hacen y dicen sus alumnos, para decidir qué apoyos necesita para hacer el seguimiento de los aprendizajes de los alumnos.

REGULACIÓN RETROACTIVA. Son las evaluaciones que permiten crear oportunidades de aprendizaje después de realizar una medición puntual al término de una Situación o secuencia didáctica; de ésta forma, permiten reforzar lo que no se ha aprendido de manera apropiada. Existen varias opciones para desarrollar este tipo de regulaciones:
a) Explicar los resultados o argumentos de las actividades realizadas con el grupo de alumnos;
b) Realizar el proceso de forma sencilla;
c) Agrupar a los alumnos por el tipo de apoyo que requieren para que elaboren ejercicios de manera diferenciada.

REGULACIÓN PRO ACTIVA. Son las evaluaciones que ayudan a hacer adaptaciones relacionadas con lo que se aprenderá en un futuro cercano. En el caso de los alumnos que lograron los aprendizajes propuestos, se pueden programar actividades para ampliar lo que aprendieron, y para los alumnos que no lograron todos los aprendizajes se proponen actividades con menor grado de dificultad.
        
        La regulación interactiva constituye la modalidad por excelencia de la evaluación formativa, mientras que la pro activa y la retroactiva son alternativas para que puedan utilizarse cuando la primera no ha funcionado por diversos factores (Díaz Barriga y Hernández, 2002).
      
          Estos tipos de evaluación son los que se vienen sugiriendo implícitamente desde la publicación anterior, para poder cerrar el ciclo de la planificación de mejor manera. El poder Evaluar los Aprendizajes Esperados, permite encontrar propuestas de mejora, y obtener logros educativos.

         Es importante aclarar una malinterpretación del principio 3 de Deming: Deming afirma que la inspección no asegura la calidad sino que es la mejora de los procesos lo que asegura la calidad (Villaverde, 2012). Por lo que hay que evaluar con ese fin: Mejorar los procesos de Enseñanza Aprendizaje de manera continua. 

        Se espera que a pesar de lo extensa de esta publicación, les permita reflexionar más su práctica docente, lograr mejores resultados de aprendizaje con sus alumnos y despertar su curiosidad científica para continuar profundizando dentro de las fuentes que se les comparten al final de cada post.

Cordialmente,

MIP Víctor Manuel Quintanar Guerrero.
Asesor Técnico Pedagógico en Pensamiento Matemático.

REFERENCIAS PARA APRENDER MÁS:

SEP (2013). El enfoque formativo de la evaluación. En: Herramientas para la evaluación en educación básica. Cuadernillo 1. Primera edición. México.

DÍAZ, F.  y HERNÁNDEZ, G. (2002). Estrategias para la comprensión y producción de textos. 2a. edición. México. McGraw-Hill.

VILLAVERDE, JESÚS. (2012). Propuesta de implementación de los 14 principios del Dr. Deming en una empresa de envases y envolturas plásticas.PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ. ESCUELA DE POSGRADO. En: http://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/bitstream/handle/123456789/4478/VILLAVERDE_JESUS_PRINCIPIOS_DEMING.pdf?sequence=1(Recuperado el 05/05/2018).